






Face in the crowd, John Hallmén

Vamos a imaginarnos por un momento que tenemos 96.000 camiones y unos cuantos cientos de aviones. Todos hechos de hojalata, formados uno junto al otro arriba de uno de esos tapetes con pequeñas carreteras y árboles simulados en el entramado del tejido.
Intentemos mover, entonces, los miles de pequeños camiones ahorrando tiempo, energía y simplificando las rutas. No es un trabajo fácil diría yo. Más que un juego tendríamos entonces frente a nosotros un problema de optimización. Es precisamente por eso que llamó mi atención una nota “vieja” sobre UPS.
La nota es una de esas notas tan simples que pueden ser pasadas por alto, pero si nos detenemos a analizarla un poco podemos ver uno de las cosas más bellas y terribles de las matemáticas, además del análisis complejo: a veces las soluciones más simples son las que otorgan mejores resultados a pesar de parecer contraintuitivas.
La noticia en sí es que los camiones de UPS no dan giros hacia la izquierda en EE.UU. porque les ahorra tiempo y combustible al no tener que esperar para cruzar a contraflujo.
Esta medida ya ha ayudado a ahorrar cerca de 37.854 litros de combustible, el equivalente a mantener 5.300 automóviles aparcados por un año. Todo gracias a una solución matemática a un problema de optimización.
La solución, como todo algoritmo bien mantenido, se ha ido optimizando y ahora se permiten un par de vueltas a la izquierda, sobre todo en zonas residenciales, donde el flujo es mínimo y el tiempo que se pierde esperando también. Estos giros no los decide el conductor, si no que se computan con los programas que los ingenieros de UPS han creado teniendo en cuenta que pequeños cambios pueden tener un gran impacto.
El programa Mythbusters realizó un especial para comprobar si es cierto que no girar a la izquierda permitía ahorrar combustible.
Ver en YouTubeLink: Priceonomics
La luna nos ha dejado algunas de esas estampas que no necesitan palabras, un eclipse total ha teñido de rojo su superficie. Los científicos lo llaman "luna de sangre".


La Llareta (up to 3,000 years old; Atacama Desert, Chile)

Spruce Gran Picea #0909 – 11A07 (9,550 years old; Fulufjället, Sweden)

Welwitschia Mirabilis #0707-22411 (2,000 years old; Namib-Naukluft Desert, Namibia)

Antarctic Moss #0212-7B33 (5,500 years old; Elephant Island, Antarctica)

Jōmon Sugi, Japanese Cedar #0704-002 (2,180-7,000 years old; Yakushima, Japan

Underground Forest #0707-10333 (13,000 years old; Pretoria South Africa) DECEASED
Since 2004, Brooklyn-based contemporary artist Rachel Sussman has researched, collaborated with biologists, and braved some of the world’s harshest climates from Antarctica to the Mojave Desert in order to photograph the oldest continuously living organisms on Earth. This includes plants like Pando, the “Trembling Giant,” a colony of aspens in Utah with a massive underground root system estimated to be around 80,000 years old. Or the dense Llareta plants in South America that grow 1.5 centimeters anually and live over 3,000 years. This is the realm of life where time is measured in millennia, and where despite such astonishing longevity, ecosystems are now threatened due to climate change and human encroachment.
Sussman’s photographs have now been gathered together for the first time in The Oldest Living Things in the World, a new book published by the University of Chicago Press. Sitting at the intersection of art, science, and travelogue, the book details her adventures in tracking down each subject and relays the valuable scientific work done by scientists to understand them. The book is out April 22 (Earth Day) but is available for preorder now.
You can learn more about Sussman’s project in her 2010 TED Talk. (via Hyperallergic)
“Everything fell apart in me. How are things with you?”
- Jack Kerouac